Backends y paneles de control que aguantan el día a día. Los construimos, los automatizamos y nos quedamos a cuidarlos.
PyME y corporativo
Hoy tu operación se sostiene con voluntad; mañana, con un sistema
Tu operación ya funciona; lo que la frena son los pasos que todavía se hacen a mano y los datos que viven en hojas de cálculo. Antes de escribir una línea estudiamos cómo trabajas, con alguien que ya conoce tu industria. Luego construimos lo que falta y lo dejamos vigilado.
Primera llamada sin costo. Nadie te va a perseguir por correo después.
Hablas con quien construye, no con un ejecutivo de cuenta
Alcance y fechas por escrito antes de empezar
Si algo se cae un domingo, alguien contesta
Emprendedor y startup
En semanas sabes si tu idea funciona, no el trimestre que viene
Una idea no se valida en una presentación: se valida con gente usándola. Sacamos primero la parte que contesta esa pregunta y dejamos fuera lo que puede esperar. Si los usuarios dicen que no, te ahorraste el resto; si dicen que sí, ya tienes con qué seguir.
Primera llamada sin costo. Nadie te va a perseguir por correo después.
Primero lo que prueba la idea
Tu código y tus datos, listos para tu futuro equipo
Crece cuando haya usuarios, no antes
Software heredado
Tocar tu sistema deja de dar miedo, aunque su autor ya no esté
Tu negocio depende de un sistema que nadie documentó. La mayoría te va a decir que hay que rehacerlo desde cero. Nosotros primero lo leemos, lo dejamos documentado y vigilado, y luego le movemos: cada cambio se prueba antes de tocar lo que ya funciona.
Primera llamada sin costo. Nadie te va a perseguir por correo después.
Sin rehacerlo desde cero
Vigilado antes de tocarle una línea
Documentado, para que no vuelvas a quedar colgado de nadie
Dónde ya trabajamos
Ya conocemos tu operación. Y no la vamos a presumir.
En cada una de estas industrias ya aprendimos el vocabulario, los tiempos y en qué parte se rompe la operación: nadie te va a preguntar qué es una remisión ni cómo cierra un ciclo escolar. Por eso aquí no hay logotipos. Quien nos contrata no aparece, y tú tampoco vas a aparecer.
Educación y capacitación◆Recursos humanos◆Comercio y punto de venta◆Servicios financieros◆Alimentos y bebidas◆Logística y reparto◆Salud◆Manufactura◆Educación y capacitación◆Recursos humanos◆Comercio y punto de venta◆Servicios financieros◆Alimentos y bebidas◆Logística y reparto◆Salud◆Manufactura◆
Tres líneas
Que funcione, que corra solo y que alguien lo esté vigilando
Se contrata una sola, dos o las tres. La tercera es la que casi ninguna agencia te va a ofrecer, y es la que decide si en un año esto sigue de pie o ya se volvió el problema que nadie quiere abrir.
Lo que hoy vive en una hoja de cálculo
Software a la medida: panel interno, portal para tus clientes o la pieza que le falta a lo que ya tienes. Antes de escribir una línea, alguien que conoce tu industria revisa contigo cómo trabajas hoy. Se entrega documentado, para que otro pueda sostenerlo.
Lo que depende de que alguien se acuerde
El pedido que llega a un correo y se sostiene con voluntad, la conciliación de los viernes, el reporte que alguien arma a mano cada mes. Queda un flujo que corre solo, reintenta cuando falla y le avisa a la persona que tiene que enterarse, no a un buzón que nadie abre.
Lo que se cae un domingo en la noche
Aquí no hay entrega y adiós. Nos quedamos: vigilancia cada minuto, respaldos que se restauran para comprobar que sirven, certificados al día y alguien que contesta. Casi todos se enteran de que su sistema se cayó porque un cliente les llamó. A ti te llamamos nosotros.
Automatización
El trabajo que nadie debería estar haciendo a mano
Trabajamos con n8n y con make.com, y escribimos el flujo a la medida cuando la herramienta se queda corta. Se conecta con lo que ya usas: correo, hojas de cálculo, WhatsApp, facturación, tu tienda en línea. Y si alguien ya te armó flujos en n8n y hoy nadie sabe cómo funcionan, los adoptamos: primero los entendemos, luego los dejamos vigilados.
1Llega un pedido por WhatsApp
2Se valida contra inventario
3Se factura y se registra
4Avisa a quien lo va a surtir
Si algo falla no se pierde: se reintenta, se avisa y queda registrado.
Casos
Qué llegó roto y cómo quedó
Todos siguen en operación hoy. Cada uno está contado por el problema que traía y por lo que cambió el lunes siguiente. Si quieres ver una pantalla de verdad, se abre en la llamada y se navega en vivo: es la parte que no se puede publicar.
Educación
Cada maestro llevaba sus calificaciones en su propio archivo y la coordinación pedía el corte por mensaje, uno a uno. El domingo se iba en armar lo que el lunes ya estaba viejo.
Ahora se captura una vez, desde el celular y entre clases. La coordinación ve el avance al día sin pedirle el archivo a nadie, y el domingo volvió a ser domingo.
Recursos humanos
La terna se decidía con lo que cada entrevistador recordaba, y la nota que llegaba era «me latió». Dos candidatos buenos no se podían comparar: nadie les preguntó lo mismo.
Todos contestan el mismo ejercicio, solos y cuando pueden. Lo que llega es una tabla comparable, con la respuesta a la vista y sin que nadie transcriba una nota.
Comercio
El pedido era una nota de voz más la foto de la transferencia, y vivía en el celular de una sola persona. Si ese día no llegaba, nadie sabía qué se había prometido.
Cada pedido entra con su ficha, su etapa y el comprobante pegado. Quien atiende ya no adivina, y el cliente consulta su liga: pregunta menos y compra igual.
Servicios financieros
La operación corría en un archivo llamado «final v7 (usar este)», con fórmulas que apuntaban a otro archivo cerrado. Cuando un número cambiaba, no había cómo saber quién.
Ahora cada movimiento queda con su autor, su hora y su antes y después. Se audita solo, y el equipo entero puede operarlo sin depender de quién tiene el archivo.
El tuyo se contaría igual: por industria, sin tu nombre y con tu permiso.
Cómo trabajamos
Sin sorpresas a medio camino
1
Una llamada, no una presentación de ventas
En la llamada preguntamos cómo trabajas hoy: quién toca qué, dónde se atora y qué pasa cuando falla. Si no conocemos tu industria, entra alguien que sí. Y si no somos los indicados te lo decimos ahí mismo y no te volvemos a escribir.
2
Alcance y precio cerrados
Recibes un documento con lo que se entrega, en qué orden y para cuándo, y el precio cerrado de eso. Nada empieza hasta que lo apruebas. Lo que aparezca después se cotiza aparte y tú decides si entra o si espera: no se agrega solo a la cuenta.
3
Vigilado mes con mes, si lo quieres
Cuando ya está vivo, se queda vigilado y con mantenimiento. Cada mes recibes un reporte corto: qué se revisó, qué se arregló y qué conviene hacer antes de que estorbe. Es opcional, se cancela cuando quieras y no te deja sin acceso a nada tuyo.
El trabajo se cobra por alcance cerrado, no por hora: sabes el total antes de que empiece y no crece solo. La vigilancia mensual va aparte y es opcional. El número sale en la primera llamada, cuando ya sabemos de qué tamaño es esto.
Operación 24/7
Que se caiga a medianoche es problema nuestro, no tuyo
Lo que operamos se revisa solo, cada pocos minutos, todos los días. Si algo deja de responder, la alerta nos llega a nosotros y el arreglo empieza antes de que tú levantes el teléfono. Cada cambio queda anotado con nombre y hora, y los respaldos se prueban restaurándolos: uno que nadie restauró no es un respaldo, es un archivo.
Respaldos que se prueban restaurando
Datos que no salen de casa
Alertas antes que quejas
Te llevas todo si te vas
revisión en vivo
revisando servicios… todos responden
respaldo de anoche… restaurado, íntegro
certificados… vigentes
último cambio… anotado, con autor y hora
alertas abiertas… ninguna_
Dudas
Lo que casi siempre preguntan
¿Cuánto cuesta?
Depende del tamaño del trabajo, y por eso no publicamos precios: un número sin contexto no le sirve a nadie. En la primera llamada sale el alcance, y con el alcance sale el número.
¿Cuánto se tardan?
La primera versión que ya sirve sale en semanas, no en trimestres. Lo que tarda no es programar: es decidir qué va primero, y eso se resuelve en el descubrimiento.
¿De quién es el código?
Tuyo. Y los datos también. Si un día decides irte con otro proveedor, se entrega todo y se acompaña la mudanza. No trabajamos con clientes amarrados.
¿Y si ya tengo a alguien?
Mejor. Entramos donde haga falta y trabajamos con quien ya está. Nos ha tocado ser el equipo completo y nos ha tocado ser un par de manos más; las dos funcionan.
¿Por qué no enseñan clientes?
Porque lo que construimos suele ser lo que le da ventaja a quien nos contrata, y publicarlo se la quita. Con permiso por escrito hacemos referencias uno a uno, en privado.
¿Qué pasa si algo se cae de madrugada?
La vigilancia no duerme y la alerta nos despierta a nosotros. Con plan de operación contratado, atendemos; sin él, te avisamos igual, porque enterarte es lo mínimo.
Hablemos
Cuéntanos qué se te está atorando
Dos renglones bastan, y no hace falta que lo traigas definido. Contesta quien haría el trabajo, el mismo día hábil, con preguntas concretas o con un «esto no es para nosotros». Sin presentación de ventas y sin correos de seguimiento.